sábado 10 de octubre de 2009

Entradas Granainas

Es raro que todo sea tan nuevo y al mismo tiempo tan sumamente conocido.
Es un divagar por una ciudad que no ha cambiado y que sin embargo no es igual.
Un asistir a clases (con pupitres, gente y profesorado) de forma inmutable pero esta vez alternativa.
Emociones ya conocidas pero cada vez nuevas.

Es una de las más extrañas sensaciones.
Y sim embargo esta tampoco es nueva.










Se supone que los seres humanos se entienden mediante palabras, lengua oral.
Se supone con son los únicos animales con lenguas, idiomas, palabras y capacidad para entenderse hablando.

Y sin embargo, parece ser, que son los únicos que encuentran dificultades para expresar las cosas pese esa asombrosa capacidad de procesar un lenguaje que por lo visto apenas sirve para nada, más que para complicar las cosas más de lo que ya resultan por si mismas.

De pequeño siempre te dicen que digas la verdad, que no mientas. Que hablando se entiende la gente.
Cuando eres más mayor aprendes el concepto de "mentira piadosa".
Finalmente aprendes que en realidad las palabras se las lleva el viento, las ideas son complicadas de expresar hablando y los sentimientos indescriptible. Que el lenguaje es un mero trámite, una complicación creada por nuestra, supuesta, mente superior.

A fin de cuentas las palabras son solo eso: palabras.
Banalidad imprescindible e imprecisa.
Conceptos abstractos expresados incoherentemente de forma concreta.
Intentos de comprender lo inalcanzable y de expresar el sin sentido.










Despertar y tras dar un par de vueltas perezosamente, entre las sábanas calientes, apoyar los pies sobre el suelo frío, helado.
Sentir un estremecimiento brusco debido al contraste.

Notar el aire frío en la cara y la garganta seca a causa del frío, darle un sorbo a un vaso de líquido ardiente, que quema.
Un escalofrío repentido debido al contraste.

El agobio de un local atestado de gente, de humo, de sofocos, de repente un beso frío, un cubito que enfría los labios.
Ondas de placer estremecedoras debido al contraste.

Caricias ardientes con manos frías.
Otro contraste más.











Esto es de lo poco que he conseguido escribir desde que estoy en Granada, lo cual no dice mucho en mi favor u.u

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